Lo mejor de las peleas son las reconciliaciones, obviamente.
Suena casi obvio. Casi.
En este año tres meses uno de mis mayores temores es que algo tan lindo como una relación amorosa no sea más que el producto de la obseción y la costrumbre forzada de dar besos. A veces siento que pasa eso, lo admito: a veces no, a veces todos los dias son distintos y todos son hermosos. A veces peleamos, como todos no mas, aunque en este último tiempo de manera más concentrada. Le echo la culpa al fin de semestre y las pruebas y el cansancio.
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